Un análisis de la crisis social que padecemos

Panorama Social

Siete años después de que se iniciara la crisis,
y ante síntomas cada vez más claros de que, al
menos en el terreno económico, el ciclo ha cambiado,
es momento de hacer un balance social de
la crisis. La mayoría de analistas sociales coinciden
en señalar que la población española no está
saliendo incólume de estos años. La sociedad que
emerge tras este período presenta perfiles novedosos
en aspectos nucleares de su configuración
social e institucional. La crisis ha pasado factura
de modo diferenciado a distintos grupos sociales.
En los últimos años diversos informes y estudios
han acreditado el aumento de la pobreza y
la desigualdad, cambios importantes en algunos
parámetros sociodemográficos, y reajustes significativos
en las estructuras de protección social.
Algunos de estos efectos pueden ser transitorios,
y posiblemente podrían remitir o revertirse
si la recuperación económica se consolidase. Sin
embargo, otros cambios tienen posiblemente
un carácter estructural, abocando a nuevas configuraciones
sociales de naturaleza más estable,
donde puedan haber quedado sustancialmente
modificados tanto los mapas de la exclusión y
la vulnerabilidad social, como los mecanismos
previstos (tanto privados como públicos) para
asegurar condiciones básicas de bienestar en
situaciones de necesidad.

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Una historia reciente del socialismo en Andalucía y España

Delfines y tiburones

Para los que hemos dedicado algunos años de nuestra actividad académica e investigadora a escribir sobre la historia del movimiento obrero y de las organizaciones socialistas, especialmente en Andalucía, la aparición de nuevos trabajos que nos proporcionen más información sobre la historia del que todavía es el principal partido de la izquierda española siempre es una buena noticia, aunque esté centrado –como es este el caso- en sus últimos siete años de vida.

Como ocurrió con el libro del también periodista Gonzalo López Alba titulado El relevo y aparecido en el año 2002, hoy convertido en una fuente fundamental para explicar cómo se produjo la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a la secretaría general del PSOE, con este de Manuel Pérez Alcázar los historiadores tenemos un trabajo de relevancia para conocer mejor los cambios que en los últimos años se han producido en esta organización política, no sólo en el ámbito de Andalucía, sino también en el conjunto del Estado.  Son relatos periodísticos, a los que habría que añadir La memoria recuperada de María Antonia Iglesias, que en parte cubren como fuente un “memorialismo” de los dirigentes socialistas manifiestamente mejorable como se puede comprobar si leemos las memorias de Joaquín Almunia o José Bono, por poner sólo dos ejemplos.

Manuel Pérez Alcázar es un cronista político de Canal Sur Radio y en calidad de tal ha venido cubriendo la información que el Partido Socialista ha generado en los últimos años. Es curioso que un libro que,  según cuenta su autor,  comenzó siendo un proyecto editorial “sobre las memorias autorizadas del expresidente de la Junta de Andalucía y del PSOE, José Antonio Griñan”, se cambió sobre la marcha por la inesperada dimisión de éste y su relevo por Susana Díaz, arruinando los planes de quienes le habían propuesto para suceder a Manuel Chaves. Y aquí precisamente arranca este trabajo, cuando Chaves, después de un nuevo triunfo electoral en las elecciones de 2008, plantea que aquella iba a ser su última legislatura y que tenía que preparar su relevo. Una decisión que se ve favorecida por la decisión de Rodríguez Zapatero de incorporarlo al Gobierno de la Nación en calidad de vicepresidente. Fue entonces cuando se abrió el “melón sucesorio” en Andalucía. La discusión  política que se dio a continuación en el PSOE de Andalucía para poner al sustituto de Chaves se cuenta con todo lujo de detalles, no en vano el autor del libro ha realizado medio centenar de entrevistas personales que le dan pistas y complementan los datos que en su día se publicaron en la prensa. De esta manera, frente a la candidata que tenía Zapatero y la dirección federal del PSOE, que era la jiennense María del Mar Moreno, o el que tenía Zarrías, consejero de Presidencia y secretario general de la poderosa Agrupación Provincial de Jaén, que era el también consejero Francisco Vallejo, finalmente se impuso el que apoyaba el tándem Chaves-Pizarro y la dirección regional del PSOE que era el entonces vicepresidente José Antonio Griñán. Para comprender mejor lo que vino a continuación merece la pena citar aquí lo que Zarrías le dijo a Chaves cuando tuvo conocimiento de las intenciones de éste, tal como se reproduce en el libro: “-Manolo, tú conoces a Pepe mejor que yo y sabes cómo es su carácter. Además, nunca ha sido un hombre de partido (…) Con Griñán os equivocáis. Pepe no dará tardes de gloria” (página 169).

Aunque inicialmente no lo vio claro y se resistió, finalmente José Antonio Griñán asumió ser el sustituto de Chaves en la presidencia de la Junta, pero éste y Luis Pizarro se quedaban al frente de la dirección del Partido en Andalucía hasta la celebración del siguiente congreso ordinario. Sin embargo, la bicefalia no funcionó y pronto los problemas no tardaron en aparecer especialmente después de la celebración de un Comité Director celebrado al comienzo del verano de 2009, en el que recién nombrado presidente de la Junta se sintió totalmente “descolocado” (páginas 233-235). Impulsa entonces la celebración de un congreso extraordinario que lo convierte en nuevo secretario general de los socialistas andaluces y propicia el ascenso a la dirección de un grupo de nuevos dirigentes, como Rafael Velasco, Susana Díaz y Mario Jiménez, todos  procedentes de las Juventudes Socialistas. El siguiente paso fue prescindir de la herencia de Chaves en el Gobierno. Pero todos estos cambios quedaron oscurecidos finalmente con lo que el autor del libro llama “la semana trágica de Zapatero” de mayo de 2010,  por la grave crisis de la deuda pública y las medidas de ajuste económico que tuvo que anunciar. Y por si esto no fuera suficiente, meses después, a principios del año 2011, estalla el escándalo de los EREs, que al día de hoy –lleva cinco años de instrucción y casi 500 imputados (Diario de Cádiz, del 17 de enero de 2016). Los efectos de este último asunto han sido devastadores en el PSOE de Andalucía, colocando a la dirección de los socialistas en una permanente actitud defensiva, sin saber por dónde podía venir cada mañana la siguiente mala noticia de la jueza Alaya.

Con graves problemas internos en el seno del PSOE de Andalucía –el libro le dedica, por ejemplo,  un apartado a narrar el rocambolesco intento de cambiar el/a candidato/a a la alcaldía de Jerez- Griñán tiene que hacer frente a la convocatoria anticipadas de elecciones generales por Zapatero y ya con Rubalcaba al frente del cartel electoral de los socialistas. Es entonces cuando el líder de los socialistas andaluces toma una decisión arriesgada que luego se demostraría tremendamente acertada: en vez de celebrar las elecciones andaluzas al mismo tiempo que las generales, decidió posponer las primeras algunos meses después para aprovechar el desgaste social que estaban provocando algunas medidas del Gobierno. De este modo,  evitó la mayoría absoluta del Partido Popular en Andalucía, como predecían las encuestas y celebradas las elecciones pudo gobernar de nuevo esta vez pactando con Izquierda Unida.  Lo que vino a continuación, por reciente ya es sabido, Agobiado por la cuestión de los EREs y decidido a asumir su parte de responsabilidad política,  a finales de junio de 2013 José Antonio Griñán decidía abandonar la presidencia de la Junta de Andalucía,  y como secretario regional del Partido abría un proceso de primarias para elegir a su sucesor o sucesora. La elegida por aplastante mayoría fue Susana Díaz que no tardaría en convertirse en la primera mujer que presidía la institución autonómica andaluza. Por este motivo, el epílogo del libro tiene un significativo título: “Ha nacido una estrella”, puesto muy al calor de lo que ha ocurrido en los últimos meses. No obstante, el resumen que el autor hace de este voluminoso trabajo ya lo había escrito antes, en la página 535 del libro y es aquí donde se explica su título: “La nueva generación que apadrinó Griñán se había hecho con el poder en el Gobierno y en el partido. Pero la regeneración en las caras no se tradujo en una nueva forma de hacer política. Laminaron a los críticos y se rodearon de un ejército de fieles e incondicionales. El mismo modus operandi que durante años aplicaron sus antecesores. Habían pasado de ser los delfines, a convertirse en tiburones”.

En resumen, estamos ante un libro interesante, pero con pocas notas a pie de página porque se ha basado fundamentalmente en fuentes orales y periodísticas, lo que provoca que algunos capítulos resulten más interesantes por la información inédita que aporta, frente a otros, especialmente los dedicados al PSOE nacional,  en los que prima de forma exclusiva las fuentes periodísticas ya conocidas.

Manuel Pérez Alcázar, Delfines y tiburones. La lucha por el poder en el PSOE, Córdoba, Editorial Almuzara, 2015, 635 páginas.

 

 

El PSOE en la Transición

HdelP-26-2015

Acabo de recibir un ejemplar del número 26 de la revista Historia del Presente en el que se publica un dossier que he tenido el placer de coordinar sobre “El PSOE en transición. Una perspectiva territorial”. Incluye cinco artículos sobre distintas organizaciones territoriales del PSOE:

Diego Caro: La reconstrucción del PSOE en Andalucía occidental: entre la memoria histórica y la renovación.

Mónica Fernández: El PSOE en Andalucía oriental. Reconstitución, apoyo ciudadano y élite política.

Abel González: La reorganización de la Federación Socialista Asturiana.

Emilio Grandío: El lustro que marcó el camino: la reconstitución del PSOE en Galicia.

Andrea Michiché: La línea vasquista y la reconstrucción del PSOE en el País Vasco.

Esto que escribo a continuación es un resumen de la introducción que hago al dossier:

“Organizado por el Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española (CIHDE), en la pasada primavera del 2015 se celebró en la sede madrileña de la UNED el seminario de investigación  “La reconstrucción de las organizaciones socialistas durante la Transición. Una perspectiva territorial, 1975-1982”, donde se repasó la desigual evolución que siguieron en estos años  las organizaciones socialistas en los distintos territorios que conforman el Estado español.   Cinco de las ponencias que se presentaron en el mismo son las que forman este expediente que ahora publica Historia del Presente. Se pretenden explicar los factores que llevaron al PSOE liderado por Felipe González a hegemonizar la representación política del socialismo moderado en la España de la Transición, en apenas dos años y medio, después de competir electoralmente con otros grupos y partidos que también se presentaban con la etiqueta de “socialista” o “socialdemócrata” en vísperas de las primeras elecciones celebradas a mediados de 1977. No tenía fácil porque como bien ha escrito Abdón Mateos, en el momento de la muerte de Franco dentro del <<laberinto>> socialista había hasta cinco opciones alternativas de ámbito nacional. Además  del PSOE <<renovado>> estaba la fracción del partido escindida en 1972 y que se presentaba como el PSOE << histórico>> y junto a estas dos el Partido Socialista Popular (PSP) de Tierno Galván, la Federación de Partidos Socialistas (FPS), estrechamente vinculada en algunos territorios a la Unión Sindical Obrera (USO), así como el más minoritario Partido Socialista Democrático Español (PSDE). En nuestra opinión fueron cuatro los factores principales que llevaron al PSOE de Felipe González a conseguir en las dos elecciones de 1979 –las generales y las locales- un poder parlamentario y municipal como nunca antes había tenido en sus cien años de historia, ni siquiera en los de la Segunda República.

El primer acierto de los dirigentes del PSOE <<renovado>> fue la apuesta decidida que hicieron por unas siglas que otros vieron como ancladas en una pasado histórico ya superado pero que la realidad mostraría que permanecían bien presentes en la memoria histórica de los españoles, en las viejas y en las nuevas generaciones. Fue un compromiso asumido por los líderes sevillanos y vascos que se auparon a la dirección del partido en el congreso de Suresnes en 1974

En segundo lugar, es evidente que la resolución del pleito del reconocimiento por la Internacional Socialista en favor del PSOE <<renovado>>  el 6 de enero de 1974, en detrimento del PSOE <<histórico>> y del PSP, también fue un factor que  jugó un papel fundamental,  no sólo porque le daba un aval de prestigio y de distinción  frente a los demás grupos que se presentaban como “socialistas”, sino también porque junto a este reconocimiento vino la ayuda económica de las organizaciones socialdemócratas europeas, especialmente del SPD, tan necesaria en unos momentos en los que había que montar toda la infraestructura material que necesitaba cualquier organización política.  En este contexto, lo que decidió finalmente el liderazgo del PSOE en el seno del heterogéneo movimiento socialista español fueron los resultados de las elecciones generales de mediados de 1977, convirtiéndolo en el partido hegemónico en el seno de la izquierda y en la alternativa política a la UCD como principal fuerza de la oposición. Para completar la ruta hacia el Poder quedaba la moderación del discurso ideológico,  una tarea en la que Felipe González llegó a jugarse todo su liderazgo y su prestigio político en el debate sobre el marxismo, que culminaría en el congreso extraordinario, celebrado a finales de septiembre de 1979.

Todas estas cuestiones son las que se comentan y valoran en los cinco artículos que forman el expediente, poniendo en evidencia las heterogéneas situaciones de salida que presentaban las distintas organizaciones provinciales y regionales del partido, los inestables liderazgos que aparecen en los meses que siguen a la muerte del dictador y la desigual implantación orgánica que tienen éstas”.

Diego Caro Cancela. Universidad de Cádiz

Nuevo número de “Andalucía en la Historia”

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Pocos temas de la Historia de Andalucía han suscitado tanta fascinación como Tarteso, ya sea  en el mundo académico o en el de los aficionados a la historia. Los múltiples ensayos, novelas, páginas webs y artículos de prensa que han visto la luz en los últimos años no han contribuido, en muchos casos, a avanzar en el conocimiento del tema, sino que han propiciado la creación de una imagen confusa y distorsionada de Tarteso, hasta el punto que a día de hoy es frecuente que los alumnos universitarios y los interesados en nuestro pasado no tengan claro si Tarteso existió realmente.

El nuevo dosier de la revista ‘Andalucía en la Historia’ aclara muchas de las cuestiones sobre esta cultura de la Antigüedad del suroeste peninsular, que tuvo ramificaciones en la región extremeña, Portugal y por el curso del alto Guadalquivir. Coordinado por el catedrático de Arqueología de la Universidad de Huelva, Juan M. Campos Carrasco, el monográfico reúne los textos de seis historiadores en torno a las nuevas interpretaciones sobre Tarteso,  que nacen de las nuevas lecturas  realizadas por los investigadores  de las fuentes arqueológicas y las fuentes literarias.

Ciertamente, durante siglos fue el mito el que alimentó la búsqueda de Tarteso, entendido como sinónimo de una ciudad, emporio económico y cultural del occidente andaluz. Así, la localización de una urbe mítica en diversos yacimientos, se convirtió en una obsesión desde comienzos del siglo XVII y hasta bien entrado el XX. Quizá las más famosa de todas estas búsquedas fue la protagonizada por el erudito alemán Adolf Schulten, quien, emulando a Schliemann y su excavación de Troya, y pese al fracaso de su expedición, no dudó en sostener, en la famosa publicación que vio la luz en 1924, que Tartessos era el nombre de una colonia griega fundada en la desembocadura del Guadalquivir en torno al 1200 a. C,  que dio lugar a un reino floreciente cuyo esplendor sólo fue apagado por la codicia y violencia de los cartagineses.

Esta interpretación fue modificada sustancialmente casi medio siglo más tarde, tras el hallazgo del célebre Tesoro del Carambolo y el desarrollo de la arqueología tartésica en los años 60, 70 y 80. Entonces dejó de buscarse “una ciudad perdida” fundada por los griegos y los investigadores se centraron en estudiar el proceso histórico de la cultura material tartesia, cuya cronología dividieron en tres fases: una autóctona o precolonial del Bronce Final (ss XIX al XI a. C); el periodo tartésico y orientalizante (ss. VIII a VI a. C.) y el periodo turdetano (ss.  V a II a. C).

En la actualidad, este paradigma, que sostiene que Tarteso tuvo una primera fase precolonial, coexiste con un nuevo paradigma, según el cual Tarteso comienza con los fenicios. Ambos paradigmas, que ya no se fundamentan en el mito sino en la realidad científica, siguen estando  confrontados alimentando un fructífero debate entre los proautóctonos y los profenicios. “El ámbito cronológico está siendo discutido, lo que pone en solfa no sólo la cuestión temporal sino la propia definición de lo que se entiende por cultura tartésica”, resume Juan Campos.

De todo esto habla este dosier, que además se adentra por la sociedad, la religión, la economía y la política de Tareso, así como del final de la cultura y del importante papel jugado por Tarteso en la configuración de un discurso identitario de la Historia de España.  Los autores de este monográfico : Jaime Alvar, Manuel Bendala Galán, M. Álvarez Martí-Aguilar, Eduardo Ferrer Albelda, Antonio Tejera Gaspar y Francisco Gómez Toscano exponen todos los avances, dudas y encrucijadas que existen hoy sobre Tarteso.

La revista se completa con numerosos artículos entono a la Historia Medieval, Moderna y Contemporánea de Andalucía, a los que se unen las habituales secciones de reseña de libros, comentario de cuadros históricos y perfiles biográficos. La publicación ya está a la venta en quioscos de toda Andalucía (Web del Centro de Estudios Andaluces).

El índice de la revista aquí