Un ejemplo a seguir

‘Que el sujeto Bonifacio Muñoz era un elemento destacadísimo de izquierdas…’

La Diputación de Jaén crea el portal web de la memoria histórica de la provincia, que posibilitará el acceso a los expedientes de jiennenses encausados tras la Guerra Civil

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“Que el sujeto Bonifacio Muñoz García era elemento destacadísimo de izquierdas ante nuestro Glorioso Movimiento. Preguntada su ideología político social manifiesta que pertenecía a la sindical UGT desde 1932 y a la J.S.U. desde enero de 1936.  (..). A pesar de las muchas preguntas que se le dirijan no da ningún nuevo datos contestando a todas las preguntas con evasivas y sin que se consiga de él ningún otro dato. (…) Se observa en el denunciado una actitud poco sincera y su propósito de ocultar la verdad. Que el procesado, natural vecino de Siles, de esta provincia, jornalero y mayor de edad, individuo de mala conducta que durante el dominio rojo en el pueblo de su vecindad fue miliciano con armas…. que los hechos declarados son constitutivos de un delito de adhesión a la rebelión militar”.

Más de 50 páginas aglutina el expediente sumarísimo de este jiennensepeligrosísimo y profundamente enemigo del Glorioso Movimiento Nacional,que tras ser detenido el 27 de junio de 1936 y estar dos años preso fue condenado por un consejo de guerra a la pena más alta por un delito de rebelión, tal como reza en el sumario. Lo fusilaron en las tapias del cementerio de la capital un 4 de julio de 1941.

15.000 EXPEDIENTES DE JAÉN

Todo este material se encuentra custodiado por el Instituto de Estudios Giennenses (IEG) que desde hace varios años trabaja en la recuperación de la Memoria Histórica de la provincia. El mismo forma parte del fondo documentado perteneciente al Archivo Intermedio Militar Sur (Sevilla), gestionado por el Ministerio de Defensa (Ejército de Tierra), el cualalberga, entre otra documentación, los fondos de los encausados tras la Guerra Civil española. El archivo acumula 15.000 expedientes sobre Jaén, de los que a fecha de hoy, el IEG cuenta con más de 5.032 expedientes digitalizados de encausados jiennenses o con causa abierta en la provincia en el periodo inmediatamente posterior a la Guerra Civil.

Desde esta semana el material está al alcance de las familias, investigadores y estudiosos de una de las etapas más tristes de este país, tal como ha explicado Francisco Reyes, presidente de la Diputación Provincial de Jaén, durante la presentación del portal web de la Memoria Histórica, alojado en la propia web de la Diputación, “que ofrecerá una información muy completa y valiosa sobre la contienda española”.

(La noticia procede del periódico digital Andaluces. es)

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Con la República. Contra el revisionismo.

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Ayer celebramos el 85 aniversario de la proclamación de la Segunda República Española y justo ayer también terminé la lectura de este magnífico trabajo de  José Luis Martín Ramos, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona. Iba a ponerme a hacer una breve reseña de la lectura para insertarla en este blog y me encuentro que ya hay un interesante comentario sobre el libro en la página Web Metahistoria.com que me ahorra trabajo y que reproduciré a continuación. Sin embargo, no me resisto a hacer un par de consideraciones propias. La primera es que,  aunque en el libro no se dice expresamente, estamos ante un auténtico alegato, bien construido, contra lo que escribe ese grupo de historiadores neorrevisionistas cercanos a la FAES del Partido Popular que tan bien ha retratado Ricardo Robledo en varios de sus trabajos. Este libro es una clara reivindicación de la República y de sus logros, aunque también se describen sus errores, en un planteamiento que comparte plenamente quien hace este blog. Y en segundo lugar, este libro describe en sus justos términos lo que fue la primavera del Frente Popular y pone en evidencia las maniobras de quienes hicieron lo posible para acabar con la democracia republicana. En este sentido, no me resisto a reproducir literamente lo que se escribe en la página 202: “Contra la imagen que Gil Robles pretendió dar de sí mismo en sus memorias, su discurso no fue de paz, sino de guerra; y lo hizo a sabiendas: por esas mismas fechas sus emisarios entregaron a Mola medio millón de pesetas para la sublevación. El de Gil Robles fue un discurso telonero de la intervención de Calvo Sotelo, que puso las conclusiones(…).

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Otro enfoque sobre la Guerra Civil Española

Algunos hombres

Octavio Ruiz-Manjón, Algunos hombres buenos, Espasa. Madrid, 2016. 256 páginas, 19,90 euros.

Acaba de publicar mi querido compañero Octavio Ruiz Manjón un nuevo libro sobre la Guerra Civil Española, pero este tiene un enfoque novedoso. Son retazos biográficos de personajes que ante tantos canallas sueltos, decidieron mantener un comportamiento digno y decente. Son biografías que nos reconcilian con la condición humana. Esta es la recensión que ha hecho del libro Rafael Núñez Florencio en las páginas de “El Cultural” de El Mundo:

“Cualquier lector o aficionado sabe que la bibliografía sobre la guerra civil española, aparte de ser abrumadora e inabarcable, adolece de un notable desequilibrio en la atención y enfoque de los investigadores. Mientras que los aspectos políticos o ideológicos han concitado un interés incalculable, otras vertientes, sin ser desatendidas, han quedado en segundo plano. Aún más determinante es la cuestión de que al tratarse de un acontecimiento controvertido, que sigue apasionando a los españoles, la polarización o cierto maniqueísmo constituyan tentaciones difíciles de sortear. De hecho, gran parte de la historia del conflicto que se hace en España -muy señaladamente en el ámbito universitario- concibe el papel del investigador de modo implicado y militante.
Por estas razones resulta inusual un libro como este. Su autor, Octavio Ruiz-Manjón (Córdoba, 1945), catedrático de Historia con una fecunda trayectoria investigadora y didáctica, confiesa en el prólogo que no ha sentido especial atracción por estudiar la guerra civil. Ahora, en su madurez, se acerca a ella no con ánimo de vindicar o condenar a bando o facción alguna sino con el propósito de sacar a la luz comportamientos ejemplares. Entiéndase bien el planteamiento: no se trata de hallar santos o héroes al uso, sino personas normales y corrientes que, en un momento dado (ciertamente un momento dramático), tuvieron el coraje y la valentía de anteponer la compasión o el simple sentido de la justicia a la visceralidad fanática que se adueñó de la vida española.

Hay un factor particularmente emotivo en estas páginas y es que el autor parece haberse contagiado de la dignidad silenciosa que manifiestan los personajes de su relato. En efecto, se nota que Ruiz-Manjón ha hecho un esfuerzo sostenido y a la postre muy eficaz para narrar las vicisitudes de estos hombres y mujeres en un tono sencillo, como de confidencialidad pudorosa. Los protagonistas de este libro son personas que en general no buscaron protagonismo alguno. La violencia de la coyuntura los envolvió, como a tantos otros, en una dinámica perversa pero, lejos de dejarse arrastrar por ella, hicieron frente a la situación con las únicas armas de la generosidad y la conciencia. Por defender a los inocentes fueron a su vez víctimas inocentes, pero sufrieron tales penalidades sin aspavientos y sin buscar réditos. Arriesgaron su vida para salvar a otros y en algunos casos la perdieron.
Es congruente por ello que el autor pensara en un primer momento en agruparlos bajo el epígrafe de “gente cabal”. El cinematográfico título que finalmente los engloba, Algunos hombres buenos, retrata con más fidelidad la dimensión de personas corrientes que actúan con valor y abnegación en una situación excepcional. También se aplica en la obra otro filtro importante, el de seleccionar a personas que sufrieron el conflicto en toda su extensión en suelo patrio, descartando tanto a quienes salieron pronto hacia el exilio como a los que murieron durante la guerra. La excepción es Unamuno, cuya presencia no requiere justificación porque es una figura insoslayable en el aspecto que aborda este volumen.
La galería de personajes se abre con Antonio Escobar, un guardia civil católico y republicano, que pagó con su vida esa amalgama. También a Besteiro su coherencia le costó la vida. Melchor Rodríguez, el “carcelero humanitario”, se jugó el tipo por salvar a decenas de presos. Y así podríamos seguir con muchos otros, desde el médico Juan Peset al anarquista Ricardo Amor. La mayoría son nombres muy conocidos, que destacaron en sus respectivos ámbitos, como Manuel de Irujo, Manuel de Falla o Antonio Machado. También hubo mujeres de esa talla moral, como Sanz-Bachiller, “viuda coraje”. Héroes discretos, todos ellos. Razón de más para que su ejemplo se recuerde en obras como esta, destinada al gran público, porque esta recuperación es también “memoria histórica”.